La actualización del Reglamento del Dominio Público Hidráulico de Canarias supone una oportunidad para avanzar hacia una gestión más eficiente y adaptada al contexto actual, pero desde nuestra Delegación en Tenerife consideramos que este proceso debe incorporar de forma clara el papel estratégico de la agricultura, clave para la soberanía alimentaria del Archipiélago.
En este sentido, planteamos que el acceso al agua de mayor calidad contemple de forma prioritaria el uso agrario, al tiempo que se impulse el aprovechamiento de aguas regeneradas como recurso complementario, especialmente en aquellas zonas con mayores limitaciones de suministro.
La mejora de la eficiencia debe ser otro de los ejes centrales. Resulta necesario actuar sobre las pérdidas en redes de transporte y almacenamiento mediante la modernización de infraestructuras y el establecimiento de objetivos claros.
Asimismo, consideramos esencial aportar seguridad jurídica, definir responsabilidades en el uso de aguas regeneradas y reconocer el papel de las comunidades de regantes. Todo ello, junto a una simplificación administrativa y el impulso de la digitalización, permitirá avanzar hacia un modelo más sostenible y viable para el campo canario.
Puedes leer nuestra nota de prensa aquí: Los ingenieros agrónomos respaldan la reforma del agua, pero exigen mayor reconocimiento del sector agrícola